Existen diversas hipótesis que pudieran hacer impreciso el origen de la primera presentación de este plato, conocido al principio como Chakchouka, sonido bereber aplicable a las verduras. Muy parecida a esa, la palabra Chakchouk es usada como nombre de personas en Túnez. Para ahondar en las dudas, algunos afirman que la Shakshouka partió desde la Turquía Otomana hacia España y todo el Medio Oriente, montando debate con quienes consideran que el plato le sonríe a su creador en Yemen, nación que lo disfruta acompañado con sahawiq, una exquisitez de pasta verde y bien caliente…

Como y donde quiera que se ubique su pasado, la Shakshouka se convirtió en un alimento muy popular y querido en Israel, lugar donde ubican su origen entre los judíos tunecinos o judíos de África del norte. Entonces se trata de un alimento de origen árabe que, trascendiendo la casa, ha llegado a ser parte de la cultura gastronómica desde España a México, también en Marruecos, Egipto, Libia, Argelia, Turquía y Palestina, países de gente que la sirven en sartén de hierro y con tajin, mientras la arriman al paladar con el pan para mojarlo en la Shakshouka. Cosa de saborearse, ¿verdad?

En particular, la cocina israelí elabora la Shakshouka con la participación de huevos escalfados, cocinados en salsa de tomate con cebolla, guindilla, comino, chiles (que se sientan), ajo, más el aderezo del  pimentón, la pimienta de cayena y nuez moscada. Aunque poco frecuente, algunos le incorporan salsa Tabasco y miel. También entre judíos se consume este plato acompañado con pita o pan blanco para mojar en la comida, tal como se estila con otros alimentos en la región. Según el gusto, en algunas cocinas preparan la Shakshouka agregando pimientos, berenjena y calabacín, verduras que hacen bien al paladar. Para desayunar, además del huevo, los israelíes degustan la Shakshouka con su ensalada tradicional, más aceitunas, pan, queso, mermelada y la infaltable tahina. Si se trata del almuerzo, no falta en la preparación de este plato la base de tomate, cebolla y ajo, incorporando allí los huevos. Todo será presentado luego al comensal en cazuela o sartén. Siendo los huevos la parte fuerte del plato, en Israel tampoco falta como cena, igual que el hummus o el falafel. Y así, al final del día, la Shakshouka también es parte del favoritismo gastronómico nacional.

En Túnez le incorporan el corazón de la alcachofa, además de patatas y habas. En este lugar y siempre a fuego lento, los vegetales y las especias (cilantro, alcaravea, pimentón, comino y pimienta de cayena) son un ingrediente principal en la preparación de la Shakshouka, con mucho o poco picante, según el gusto. En otros momentos o culturas, sustituyen al huevo por el tofu (muy bien por la soya).

La Shakshouka elaborada con pimientos verdes es otra variedad de este alimento, de buen aspecto y mejor sabor. El plato se identifica mucho, en preparación y presentación, con el conocido Menemen (Turquía) o el muy mejicano Huevo Ranchero. Para devenir en todo un manjar, otros le incorporan la carne picada de cordero, especias tostadas, yogur y suficiente hierba fresca. Si es su deseo, agréguele algún queso salado (preferible el griego feta).

Dan ganas de probarlo ya; es sabroso, rico sin igual y, ante todo, alimenticio. ¡Salud!