El origen de la ensalada israelí pudiera ubicarse en Rusia, lugar donde, en diferentes partes de su geografía, se ha estilado preparar este tipo de platos picando sus ingredientes en forma de cubos. Pero la original y suculenta versión israelí es conocida con diversos nombres, según el país de que se trate: ensalada israelí, ensalada árabe o ensalada en cubos. De vegetales picados en esa forma, su tradición milenaria la destaca como un alimento tan clave como popular en países del Medio Oriente, espacios donde su desarrollo histórico, incluso desde época de influencia faraónica, fue determinado por la llegada y uso de otros ingredientes, tales como los pimientos y tomates. No obstante, el nacimiento de la receta actual se precisa en los tiempos del siglo XIX. Sin embargo, fuentes conocidas, como el diario Haaretz, sugieren que esta ensalada trascendió fronteras de una forma tal que ya no es exclusiva de la cocina israelí.    

En el caso particular de la rica presentación israelí de este plato, diferente en frescura a las típicas acompañadas de lechuga, es tradición elaborarla con la participación de tomates, pepinos (picados en trocitos y rebosados en aceite de oliva), agregando cebolla, jugo de limón, perejil picado, sal y pimienta. Ah, si es de tu gusto, incorpora semillas de sésamo y así estará completa la ensalada israelí. Sin embargo, y para distinguirse, algunos le adicionan cubitos de pimientos rojos o verdes, zanahoria rallada, berenjena, repollo o lechuga rallada de forma menuda; también agregan rábano en rodajas, calabacines, hinojo, cebolla, cebollín o hierbas y especias (menta, za'atar, zumaque). ¡Un collage de la naturaleza! Pero los ingredientes base de la ensalada israelí son el tomate, el pepino y recuerde… en cubitos. Presentada así, es idéntica al denominado “Pico de Gallo” mexicano, solo que los sabores marcan la diferencia entre las apariencias. Por su versatilidad, puede ser la acompañante ideal de tacos, burritos o el agregado empalagoso del faláfel; también sirve como el complemento frecuente del hummus en diversos ambientes de comida, sobre todo si se sirve fría durante el anochecer del caluroso verano en el cálido espacio geográfico conformado dentro del oriente mediterráneo, momento y lugar para degustar un menú ligero y cargado de frescura en el hogar, en locales de comida rápida o los restaurantes más lujosos. Aquí es cuando la ensalada israelí hace la diferencia y tradición a partir de su singularidad.

Como otras preparadas en base a verduras, la ensalada israelí se puede consumir en cualquiera de las comidas del día, partiendo del propio desayuno tradicional de esta tierra, por lo que también vale acompañarla con huevo, pan y lácteos, incluyendo al yogur o el campestre y casero queso cottage. Igual se sirve en guarnición (recuerden al hummus chips salat) junto con el pan de pita. Pero a Israel han venido versiones “mixtas” traídas por judíos de otras tierras (India, Norte de África o los oriundos del antiguo emirato de Bukharan), quienes le sumaron la cáscara de limón, pimienta de cayena, verdura picadita, vinagre y aceites a la base de esta ensalada. ¡Qué no decir y saborear de la presentación que contiene al cremoso aguacate!

Así, la ensalada israelí es sinónimo de nutrición e hidratación. Y si se trata de una reunión en casa, no olvide acompañar con las rebanadas de pan o tostadas. ¡Salud!